Exposición: Plan de defensa de la Habana 1763-1774

El Plan de Defensa de La Habana impulsado por el rey Carlos III, fue el resultado de la necesidad de desarrollo de una defensa más racional a consecuencia de la pérdida de La Habana en 1762. Los ingenieros militares Silvestre Abarca, Agustín Crame y Luis Huet trabajaron para poner a punto la red de fortificaciones habaneras que precisaba la monarquía para la conservación de sus dominios, al tiempo que el mariscal de campo Alejandro O´Reilly reorganizaba el ejército y sus estructuras militares en la Isla.

El Plan de Defensa de La Habana presentado en 1771, comprendía la creación de un segundo cinturón defensivo fuera de las murallas que ocupase tres estratégicas elevaciones con las fortalezas de San Carlos de la Cabaña, Santo Domingo de Atarés y el Príncipe (incluyó también la reconstrucción del castillo del Morro). La singularidad de estas obras de fortificación, amplias y modernas, constituyen una buena muestra del arte de la fortificación y de las ideas ilustradas que imperarán durante todo el siglo XVIII y que los ingenieros españoles, como máximos exponentes, se encargaron de difundir en América, influenciados fuertemente por las enseñanzas del marqués de Vauban, para el perfeccionamiento del sistema abaluartado y los complejos requerimientos de la guerra condicionada al perfeccionamiento de la artillería y al desarrollo de las fuerzas navales.

El Plan de Defensa de La Habana incluye la estrategia defensiva a seguir, en caso de una agresión externa, de cada uno de los puntos clave de las fortificaciones de la plaza, teniendo en cuenta los recursos humanos y materiales disponibles. Una estrategia basada en la prolongación máxima del tiempo de asedio enemigo, para exponerlo a las máximas dificultades en cada fase del ataque, contando con el efecto de las enfermedades tropicales y la llegada de refuerzos.

El testimonio de las fortificaciones habaneras del siglo XVIII, ya declaradas Patrimonio Mundial por sus incuestionables valores culturales y tecnológicos, servirá además como referente inductor del proyecto continuador para el plan continental de consolidación defensiva de aquellos puntos fuertes de la antigua red caribeña y la integración de nuevos elementos a defender.

.